Reciclaje PET

En los últimos años, el reciclaje de botellas de plástico en el país alcanzó 58 por ciento de lo que se consume, nivel similar al de la Unión Europea.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Industrias de Plástico (Anipac), el reciclaje de botellas PET en Estados Unidos es de 29 por ciento,y en Canadá alcanza 40 por ciento, esto pese a que ambos recopilan la basura de forma más eficiente que en México.

Destacó que a 17 años de crear la iniciativa, México se ubica como uno de los países con mayor tasa de reciclaje, aunque el área de oportunidad es enorme, ya que falta llegar a las zonas alejadas, que es donde también hay mucha contaminación por plástico.

Según la Anipac, una parte importante en el reciclaje en México tiene que ver con la organización de los pepenadores. Si bien en Estados Unidos y Canadá la recolección de residuos es más eficiente que en el país, no hay organización entre personas que se dedican a separar basura y juntan botellas para venderlas.

En México las botellas de plástico se pueden llegar a vender hasta en 14.00 pesos aproximadamente, mientras que las latas de aluminio en un centro de reciclaje puede comprarse entre los 18.00 y 20.00 pesos el kilo, nuevamente, el precio puede variar dependiendo la zona

Diferencia entre centro de acopio y recicladora

¿Qué haces con los objetos como electrónicos, plástico, etc, cuando ya no te son útiles? ¿Lo reutilizas? ¿Lo donas? ¿O solo lo tiras?

Hoy en día es importante estar conscientes de la situación en la que se encuentra nuestro planeta y promover la educación ambiental para ayudar al medio ambiente.

El reciclaje y la reutilización son prácticas muy importantes para poder conservar nuestro planeta y tener una mejor calidad de vida. El seguir generando basura solo contamina el agua, tierra, aire y repercute de manera grave en el medio ambiente y nuestra salud.

En vez de tirar las cosas que ya no necesitamos pueden ser llevadas a centros de acopio y/o recicladoras para que ellos los dispongan de manera correcta ¿Sabes que hace cada uno? no mucha gente lo sabe y en ocasiones se confunden, así que a continuación te decimos lo que hace cada uno.

Centro de acopio

Los centros de acopio son lugares comunitarios o particulares creados por los ciudadanos, se dedican a recibir o recolectar residuos como plásticos, papel, cartón, metal, vidrio o incluso ropa, libros y zapatos. En ocasiones, diferentes marcas de productos cuentan con centros de acopio gracias a las sinergias con empresas dedicadas al reciclaje.

Los artículos que reciben los centros de acopio son entregados a las recicladoras, quienes se encargan de procesarlos y realizar su correcta disposición. En ocasiones, los centros hacen entrega de los artículos a un comercializador -no confundir con reciclador- por lo que existe la opción de que no sean reciclados de forma correcta, este acto lo realizan con el fin de ser sostenibles.

Gracias a los centros de acopio se facilita la entrega de diversos residuos por la cercanía a la población dentro de la ciudad, colaborado con el cuidado del medio ambiente y la educación ambiental.

Recicladoras

Las recicladoras poseen instalaciones dedicadas al cuidado del medio ambiente a través de la separación y correcta disposición de los artículos

Para poder fungir como una recicladora se debe contar con los permisos pertinentes para el tipo de residuo en el que se quiere especializar, esto permite que se pueda: recolectar, acopiar y a diferencia de un centro de acopio, tratar un residuo bajo una autorización de nivel federal, estatal y municipal.

Reciclar es un proceso de transformación de los materiales que ya cumplieron su vida útil, haciendo que este se alargue por mas tiempo evitando que terminen en rellenos sanitarios, ya que el material se reincorpora a la cadena productiva para la creación de nuevos productos.

El reciclaje es una acción amigable con el medioambiente, si tienes cosas que ya no usas y piensas tirar, mejor dales una segunda oportunidad, tu contribución es una gran ayuda al planeta.

Reciclaje y la reutilización de metales

Se ha preguntado cómo se manejan los residuos metálicos de la industria, qué materiales sobrantes pueden usarse en otros productos, o qué pasa con las piezas de un automóvil inservible.

El reciclaje y la reutilización de metales no solo contribuyen con la reparación, el cuidado y el compromiso con el medio ambiente, sino que también juegan en su favor a la hora de ahorrar energía, disminuir costos de producción, materias primas y procesos.

Estos son algunos proyectos que se están desarrollando alrededor del tema en diferentes partes del mundo y que pueden interesarle.  

La apuesta por el reciclaje de viruta

El grupo de investigación en electrónica y mecatrónica (GIEM) de la Facultad Politécnica de la Universidad de Asunción, en Paraguay, adelanta un proyecto de reciclaje de viruta presente en el mecanizado y ha desarrollado un prototipo de horno a inducción magnética para la fundición de virutas de acero

Generación de combustible alternativo a partir de metales

En países como México y Argentina se adelantan proyectos de sostenibilidad para generar esta clase de producto. Por ejemplo, la compañía azteca Ecoltec ofrece el manejo seguro de residuos producidos por empresas fabricantes de automóviles, vehículos pesados, motores, autopartes y componentes del sector automotriz. Una vez clasificados, los residuos son recibidos y analizados para convertirlos en combustible alterno que se utiliza en la producción de cemento.

Países Andinos le apuestan al tratamiento de residuos metálicos

Es el caso de la empresa colombiana Ingerecuperar, dedicada al tratamiento de residuos peligrosos de la industria metalúrgica, que elabora nuevos productos como lingotes y piezas metálicas y óxidos particulados para aplicaciones en la industria cementera, de refractarios, abrasivos y resinas, a partir de la transformación de escorias metálicas ferrosas y no ferrosas.

La empresa Reciclar, ubicada en Quito Ecuador, compra todo tipo de metales para realizar el proceso de manipulación, pesaje, transporte, destrucción, clasificación, embalaje y disposición final técnica de los productos reciclables.

Una red que enlaza a la comunidad del reciclaje de metales

Conocida como Metalface, esta es una red profesional para recicladores de chatarra y metal. La plataforma cuenta con una aplicación gratuita creada para conectar empresas y personas del sector de reciclaje de metales en todo el mundo. Los usuarios pueden enterarse de las últimas noticias de la industria del reciclaje, tener acceso a la ubicación de compañías y federaciones, organismos y revistas o posibles fluctuaciones en los precios de metales y divisas.

Compañías emplean maquinaria para la protección del medio ambiente

Con sede en Santander, España, Pacmachinery, alquila plantas fragmentadoras que son utilizadas para procesar vehículos fuera de uso, labor que consiste en la trituración y separación de materiales mediante sistemas magnéticos, neumáticos y manuales, para la obtención de diferentes fracciones de salida. Tras la fragmentación de metales se obtienen residuos utilizados en la industria siderúrgica para su fusión y posterior producción de acero.

Pequeños hábitos con grandes impactos

El planeta es finito; la basura que se produce en él, infinita. Consumir y descartar sin tomar conciencia aumenta cada vez más el daño sistemático que sufre el medio ambiente: agotamiento de recursos no renovables, contaminación del agua, el suelo y el aire, destrucción de paisajes naturales, amenaza a la biodiversidad, deterioro de la salud pública y más. Sin embargo, ante tales amenazas, ¿cómo se puede cambiar esta realidad?

El plazo ya existe para superar los límites admisibles de temperatura en el planeta que, una vez sobrepasados, la tierra experimentará un impacto el clima de la Tierra sin precedentes. La Organización de Naciones Unidas (ONU) lanzó un mensaje definitivo: el límite es de 11 años para limitar la catástrofe del cambio climático.

El panorama es claro: olas de calor, derretimiento de los glaciares, inundaciones, sequías: el cambio climático es un fenómeno irreversible que tiene como único culpable al ser humano. Por eso, son los mismos protagonistas los que deben tratar de revertir la situación.

Según la OMS, nueve de cada diez personas en el mundo respiran aire contaminado, lo que provoca siete millones de muertes anuales por causas directamente relacionadas con la polución, uno de los muchos efectos de la economía carbonizada que domina en el planeta.

Sin embargo, no todo este perdido. Reducir el impacto negativo de la contaminación es posible gracias a las pequeñas pero múltiples acciones que una persona puede realizar en la cotidianidad. Andar en bicicleta, no tirar basura en el piso o el uso eficiente de energía son algunas de las tantas maneras que pueden implementarse a diario para reducir el impacto negativo del ser humano en el planeta Tierra.

En este contexto, la gente tiene la posibilidad de reducir el impacto negativo de esta situación mediante diferentes cambios en sus hábitos cotidianos. Estos son:

-Disminuir la cantidad de residuos.

-Optar por transportes públicos o bicicletas para moverse por la ciudad.

-Separación de residuos.

-Disminuir el consumo eléctrico.

-Cuidar el consumo del agua.

En este sentido, una investigación de la Universidad de Lund, Suecia, reveló pequeñas acciones cotidianas que pueden ayudar desde una perspectiva individual a torcer el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según apuntan los autores de este trabajo en un artículo que se publicó en la revista Environmental Research Letters, las cuatro acciones que más disminuyen sustancialmente la huella de carbono de un individuo son comer una dieta basada en plantas, evitar viajes aéreos, vivir sin autos y tener familias más reducidas.

El factor importante de acuerdo a este listado fue el tamaño de los grupos familiares. Al contabilizar el impacto de los futuros descendientes a las actuales tasas de emisión, descubrieron que tener un niño menos ahorraría 58,6 toneladas al año. Sin embargo, la reducción de las emisiones nacionales podría hacer que el impacto climático de un niño adicional sea hasta 17 veces menor. También el uso de energía renovable fue a veces, pero no siempre una acción de alto impacto.

En cuanto a la dieta, ingerir alimentos en su mayoría vegetales (como el vegetarianismo o veganismo) ahorra unas 4 veces más emisiones de gases de efecto invernadero por año que reciclar. Evitar sólo un vuelo transatlántico ahorra 8 veces más (1,6 toneladas de gases) y vivir sin auto 11 veces más.

Los científicos estiman que 8 millones de toneladas de desechos plásticos llegan a los océanos cada año, por lo que si no se deja de arrojar residuos, en 2050 el océano tendrá más plástico que peces.

La acumulación de plásticos ha generado 5 grandes islas artificiales de basura que navegan a la deriva: dos en el Pacífico –una de ellas tiene posee 1,8 mil millones de pedazos de basura-, dos en el Atlántico y una en el Índico. A este ritmo en donde se calcula que en 2050 habrá unos 12.000 millones de toneladas de basura plástica en el medio ambiente, no resulta descabellado pensar que terminaremos construyendo nuestras viviendas en alguna de estas islas u otras más que ya están en formación.

Zero waste o basura cero

¿Qué es zero waste?

Zero waste, basura cero o residuo cero es un concepto, una tendencia y movimiento social que busca acabar con la generación de desperdicios que no se descomponen y deben ser almacenados o incinerados. Este concepto lleva mucho tiempo, pero saltó a la palestra política cuando algunas ciudades y sus respectivos ayuntamientos propusieron adentrarse en el asunto y hacerlo parte de su agenda política.

Algunas ciudades, como por ejemplo Canberra o San Francisco fueron pioneras en aplicar este concepto a nivel urbano y amplio. La capital australiana fue vanguardista en este sentido, pero fue San Francisco, en California, Estados Unidos, una ciudad con 7 millones de habitantes y que aplicó el objetivo de reducir la basura, en tan sólo 10 años consiguió que ésta se redujera a un 50 %. Todo un logro para una ciudad tan grande y en uno de los países que más consumen y más basura producen en el mundo.

Otras ciudades que aplicaron el concepto de zero waste o basura cero fueron la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la capital de Argentina, y la también argentina ciudad de Bahía Blanca.

Zero waste en México

México también tiene el objetivo de reducir la basura que genera. Este país grande y con una gran población, genera anualmente unos 37 millones de toneladas de basura que acaban en gran medida en almacenes, vertederos e incineradoras, suponiendo un grave deterioro para el medio ambiente y para la salud de los habitantes.

México es el país de América Latina que más basura genera, seguido por Chile, Argentina, República Dominicana y Brasil. Estas estadísticas se basan no en la cantidad total, ya que por ejemplo república dominicana es mucho más pequeña en cuanto a tamaño y población que por ejemplo Brasil, sino a la cantidad de basura (kilogramo de residuos) por habitante generados al día.

En este sentido, Guatemala, Bolivia, Honduras, Cuba y Perú son los que menos basura generan, en ese orden, por cada habitante diariamente.

Por las dimensiones que tiene México y la cantidad de habitantes, es muy importante el zero waste, la reducción de la basura, para la población y su bienestar, así como para mantener el equilibrio ecológico de uno de los países con más biodiversidad y al mismo tiempo con más especies y ecosistemas amenazados.

Muchos se preguntarán, sobre todo aquellos que viven en zonas urbanas, cómo se puede hacer para llevar un estilo de vida zero waste. Pues aquí una serie de consejos:

Reduce el consumo. ¿Realmente necesitas todo lo que compras? Reduce el consumo y cada vez que vayas a comprar algo pregúntate: ¿realmente lo necesito?

Utiliza bolsas de tela. Cuando vayas a hacer la compra lleva siempre una bolsa de tela. Se pliegan fácilmente. Para no olvidarte, puedes llevar siempre una bolsa de tela plegada en el bolso, la cartera o la mochila. También puedes utilizar un carro de la compra. Y de paso, tu espalda te lo agradecerá.

Evita los productos envasados. Compra a granel si tienes posibilidad de hacerlo. Si es así, puedes llevar tus propias bolsas o sobres de papel reciclables.

Pastillas de jabón. Para aseo personal puedes utilizar pastillas de jabón, así estarás consumiendo menos envases.

Productos naturales para la limpieza. Puedes limpiar la casa, la ropa y más cosas con vinagre y otros productos naturales.

Bebidas embotelladas. Muchas veces, sobre todo si vivimos en ciudades con el agua intomable, compramos agua embotellada. Recomendamos para estos casos utilizar filtros para purificar el agua, así como cualquier método similar que sirva para descontaminar o mejorar el sabor del agua del grifo. También, para usar esta misma agua cuando estamos fuera de casa, podemos comprar una botella recargable. Hay de diferentes materiales.

Reutiliza. Muchas cosas, como los libros, la ropa y los electrodomésticos, tienen una segunda vida. Compra productos de segunda mano, y verás qué utilidad y cuántos años aún le quedan. La ropa puedes comprarla en mercadillos, así como los libros que se pueden comprar en tiendas de libros de viejo o plataformas online de libros de segunda mano.

Repara. Antes de tirar una prenda de ropa, un mueble o un electrodoméstico, pregúntate si hay una posibilidad de darle una segunda vida.

ReciclaRecicla tu basura, pero no solo. Cualquier cosa que a ti no te sirva y a otra persona sí, no la tires a la basura. Busca primero a quién se la puedes regalar. Pregunta a tus contactos o en plataformas de venta de segunda mano, que muchas veces tienen la posibilidad de poner anuncios de regalos. También hay grupos de Facebook, WhatsApp y otras redes sociales para regalar cosas en tu zona. ¡Infórmate! Hazlo tú mismo. Hay muchas cosas que no es necesario comprarlas, y las puedes hacer con materiales reciclados o accesibles.

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